Nuestra Gente: Miguel Angel Gonzalez Ortiz

Miguel Ángel González Ortiz nació el 21 de octubre de 1934. Desde muy pequeño fue un hombre muy trabajador, ya que para ayudar a sus padres se dedicó por un tiempo a vender los principales periódicos vespertinos, pero siempre tenía presente un sueño y ése era el ser periódista, escritor o locutor.

“Recuerdo que de pequeño lo que más me gustaba era asistir al gimnasio Teodoro Palacios Flores a ver las luchas; siempre iba y cuando no podía las escuchaba por la radio e imaginaba que algún día sería un reportero de lucha libre”
Sus primeros pasos en el ámbito periodístico los comenzó a dar como corresponsal de Tribuna Deportiva, del Diaro de Centroamérica; así también trabajó para la revista Lucha Libre, de México.

En 1995 fue reportero de boxeo y lucha libre del suplemento deportivo de Diario Impacto. En ese tiempo fue contratado por Radio Fabulosa para hacerse cargo de la sección deporitva y, a partir de entonces, produjo programas como Asi canta Guatemala y Deportivo dominical del aire.

“En 1997 fui comentarista de lucha libre en la Radio Tic Tac; fundé la revista especializada en Box y Lucha, Ring Mundial” recuerda Miguel Angel, quien también fue columnista de La Cancha, Aldea, Siglo Veintiuno, El tiempo, entre otros.

Asimismo, González fundó el noticiero Ovaciones, en Radio Poderosa; el programa Radiodeportes, el cual fue transmitido por Radio Progreso. En 1990 publicó el libro Impresiones de un viaje a Los Angeles, y en 2005 lanzó su segunda edición.

González es socio fundador de la Asociacipon de Cronistas Deportivos Guatemaltecos y del Instituto de Previsión Social del Periodista. “En 2003 me gradué de la Universidad de San Carlos de Guatemala como Licenciado en Periodismo” , añade don Miguel Angel.

Actualmente hace presentaciones de fonomímica (doblajes musicales) y posee un extenso repertorio de canciones de antaño.

Entrevista por Nuestro Diario.

La Mariposa Negra

Un buen porcentaje de guatemaltecos, sean éstos de cualquier condición social, siempre que la necesidad así lo exige, tratándose de aspectos donde media la superstición, ponen cara de pocos amigos y en más de una ocasión, golpean la madera con los nudillos de los dedos, o tratan de disimular la acción, pero siempre con el pensamiento puesto en la supuesta tragedia o mala suerte que se sobrevendrámariposanegra1.
Para muestra un botón: entre los grupos indígenas  donde son más afines a estos procesos, se observa el temor colectivo en cualquier comunidad cuando un ave nocturna canta en determinado sitio o patio de algún rancho, peor aún, si en una de estas casas hay enfermo grave, a pie juntillas se cree en el desenlace fatal del enfermo, como consecuencia del canto que el pájaro de mal agüero dejó allí donde todos lo escucharon.
El viejo proverbio nacional cobra vigencia: “Cuando el Tecolote canta, el indio muere…”.

Es increíble como la exactitud del trágico vaticinio cobra vigencia acrecentando más la fama del mal augurio. Lo anterior es pues, uno de los muchos ejemplos de esta fase de los temas que invaden a nuestros grupos mayoritarios relativos a la superstición. Pero de ese canto raro y triste del Tecolote o Buho, hay otra serie de supersticiones que inciden en la vida de nuestras gentes y que si no se manifiestan en un final seguro de sus existencias, cuando menos -según la creencia- esta se convierte en racha de mala suerte por una temporada. La tendencia a la creencia en la superstición, se generaliza hacia los otros grupos de ladinos, tanto del campo como de la ciudad, donde si no myy se cree en el canto del tecolote, son otros los aspectos que  mantienen el temor constante frente a la superstición. De ellos hay varios ejemplos y tengo uno patético y que me lo ha narrado una honorable persona digna de mucho aprecio y respeto.
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